
Inicio / Agroconsejos / Curiosidades / El ser humano ya manipulaba genéticamente las plantas siglos atrás
En la actualidad existen dos formas de mejorar la genética de las especies.
Uno de los casos más representativos del fitomejoramiento en la olivicultura es el del olivar en seto. Los olivos se caracterizaban por sus grandes dimensiones hasta que surgió la necesidad de crear un árbol con menos vigor y con una buena densidad. Su tamaño facilitaba el paso de las máquinas cabalgantes y su recolección.
A pesar de que el origen del fitomejoramiento es incierto, se sabe que en Babilonia (700 a.C.), ya se polinizaba de manera artificial las palmas datileras. Por lo que se trata de una práctica milenaria que ya practicaban numerosas y antiguas civilizaciones.
En América Central se mejoró muchísimo el cultivo de maíz. De hecho, se trata de unos de los ejemplos más conocidos del fitomejoramiento. Los antiguos habitantes de la región comenzaron a trabajar y consumir la planta del teosinte, el antecedente silvestre de lo que hoy conocemos como maíz. Ellos eligieron las mejores mazorcas tras generaciones sucesivas y se encargaron de sembrar sus semillas.
El fitomejoramiento es una disciplina con unas prácticas que pueden resultar realmente útiles para los países en desarrollo. Estas zonas suelen caracterizarse por suelos inadecuados o por la proliferación de plagas y enfermedades, entre otros aspectos. Por ello, el fitomejoramiento puede ayudar a solucionar algunas cuestiones para aumentar la productividad agrícola.
Por lo tanto, un buen programa de mejoramiento genético vegetal es crucial para estos países. Puesto que la creación de una variedad, por ejemplo de cereal, puede tardar hasta 12 años (desde los cruces principales hasta su distribución final en el mercado).